Por Ricardo Reyes.
La temporada camaronera 2025-2026 en Nayarit atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años, marcada por una combinación de factores climáticos adversos, prácticas ilegales y decisiones de manejo que han generado pérdidas significativas para miles de familias que dependen de esta actividad económica.
La zafra inició oficialmente el 19 de septiembre de 2025 en los sistemas lagunarios-estuarinos, marismas y bahías del estado (según lo publicado por la CONAPESCA en el Diario Oficial de la Federación), tras una veda que generó intensos debates y rechazos por parte de pescadores nayaritas, quienes advertían pérdidas millonarias si se prolongaba más tiempo.
Sin embargo, el arranque ha sido desastroso. Las lluvias torrenciales de la temporada han provocado un desplome drástico en las capturas de camarón de estero. Representantes del sector, como Juan de Dios Fernández, presidente de la Federación Rivereña de Pescadores, reportaron a finales de septiembre una disminución de hasta el 50% en la producción estatal, con cooperativas que en temporadas anteriores capturaban hasta 40 toneladas el primer día, ahora apenas registrando 100 kilos o incluso cero capturas.
A esto se suma el impacto del saqueo ilegal (pesca furtiva) durante la veda y en las primeras semanas de apertura, que ha dejado poco recurso disponible para los pescadores organizados. La prolongación de la veda también ha contribuido a fenómenos de agolpamiento del camarón en ciertas zonas, generando mortalidad masiva del producto antes de su captura comercial.
«Si sigue así, ni a 1,500 toneladas vamos a llegar, es como en ningún año», advirtió Fernández en septiembre, reflejando el pesimismo generalizado en el sector.
La actividad camaronera es vital en Nayarit, ya que sostiene directamente a más de 8 mil familias en comunidades costeras, desde San Blas hasta Tecuala, y representa un ingreso clave en la economía regional, especialmente en contraste con la agricultura de temporal que ofrece solo una cosecha al año.
Hacia el cierre del año 2025 y entrada de 2026, la situación no ha mejorado sustancialmente. Reportes recientes indican que los pescadores de estero exigen adelantar el cierre de la temporada (veda general programada para el 3 de marzo de 2026 en todo el Pacífico) ante la crisis persistente, ya que las capturas siguen siendo no rentables y el recurso se agota rápidamente.
Expertos y líderes pesqueros coinciden en que, sin medidas más estrictas contra la pesca ilegal, mejor vigilancia por parte de autoridades y una adaptación más ágil a las condiciones climáticas cambiantes, la temporada podría cerrarse con cifras históricamente bajas, afectando no solo la economía local sino la sostenibilidad misma del recurso camaronero en la entidad.
El sector espera que las autoridades federales y estatales implementen acciones urgentes de inspección, apoyo económico y ordenamiento para evitar que esta crisis se vuelva estructural en los próximos ciclos. Por ahora, la zafra camaronera nayarita enfrenta uno de sus capítulos más complicados en décadas.
